Hay momentos en la historia de una empresa que dividen el tiempo en un antes y un después. Para Gescol, ese momento fue el verano de 2022 en Wuppertal, Alemania, cuando la fundadora Neylla Marcela Ávila Flórez subió a la tarima del DemoDay de Circular Valley y presentó, ante inversores europeos, corporaciones industriales alemanas y medios de comunicación internacionales, cómo una startup colombiana convierte suelas de botas de seguridad en materiales de construcción de alta performance. No como caso de estudio. Como negocio en operación, con clientes reales y tecnología patentada.
Para llegar ahí había que pasar primero por uno de los procesos de selección más competitivos del ecosistema global de economía circular. Circular Valley no es un programa cualquiera: es la iniciativa creada con el respaldo explícito del gobierno federal alemán para construir, en la región Rin-Ruhr —el corazón industrial de Europa— el equivalente del Silicon Valley para la economía circular. Su Circular Economy Accelerator recibe aplicaciones de startups de los cinco continentes y selecciona, en cada ciclo, un grupo reducido de empresas que demuestran no solo una buena idea, sino una tecnología concreta, un modelo de negocio viable y un impacto medible en el cierre de ciclos de materiales.
Gescol fue seleccionada para el Batch 3, un ciclo que reunió startups de 22 países diferentes, cubriendo desde reciclaje de baterías de iones de litio y recuperación de silicio hasta materiales alternativos de construcción y alternativas a plásticos de embalaje. La región Rin-Ruhr —que incluye ciudades como Colonia, Düsseldorf, Duisburg, Essen y Dortmund— tiene más de 160 socios corporativos vinculados al programa: multinacionales industriales, instituciones de investigación, agencias de desarrollo y fondos de inversión especializados en transición circular.
«Sin nuestro paso por Circular Valley y los contactos que hicimos ahí, no estaríamos donde estamos hoy.» — Neylla Marcela Ávila Flórez, cofundadora de Gescol.
Durante los meses del programa, Gescol trabajó con coaches y mentores de primer nivel, visitó empresas de referencia en la región y construyó la red de contactos que hoy sostiene parte de su estrategia de internacionalización. De esas conexiones nació la relación con Knipex —el fabricante alemán de herramientas manuales de precisión— cuyo director gerente Ralf Putsch se convirtió en uno de los primeros creyentes externos del modelo de Gescol fuera de Colombia. No es un detalle menor: que una empresa alemana con 140 años de historia y presencia en 100 países apueste por una startup bogotana de tres años dice algo sobre la solidez técnica de lo que Gescol estaba haciendo.
Neylla Marcela se convirtió en la primera mujer latinoamericana en presentar en el escenario de Circular Valley. Ese hecho, que ella misma destacó públicamente, tiene una dimensión que va más allá del género: es el símbolo de que la economía circular de alto impacto ya no es patrimonio exclusivo del norte global. Que una startup fundada en Bucaramanga, con residuos del sector del calzado colombiano, compita —y sea seleccionada— entre los mejores emprendimientos de Asia, Europa, África y América es la prueba más contundente de que la innovación circular no tiene geografía fija.
El programa fue cubierto por medios especializados internacionales como Recycling Today y los canales propios de Circular Valley, con mención explícita de Gescol. Para una empresa que hasta ese momento tenía presencia mediática principalmente en Colombia, aparecer en publicaciones de referencia del sector circular europeo fue el comienzo de una reputación internacional que se ha ido consolidando desde entonces.