EAN Impacta — Universidad EAN

EAN Impacta — Universidad EAN

Dos años después de su primer reconocimiento, Gescol ya no era la misma empresa. Tenía más tecnología, más experiencia en campo y más claridad sobre lo que funcionaba y lo que no. Pero tener una buena tecnología no es suficiente para escalar un negocio: hace falta un modelo, una estructura y la capacidad de comunicar el valor de forma que otros puedan entenderlo, replicarlo y —lo más importante— pagarlo. Eso fue exactamente lo que EAN Impacta les ofreció, y Gescol lo aprovechó.

El programa de incubación EAN Impacta de la Universidad EAN no es un espacio de acompañamiento pasivo. Es un proceso exigente, diseñado específicamente para emprendimientos con vocación de impacto —aquellos que buscan generar valor económico al mismo tiempo que resuelven un problema social o ambiental de fondo. Los retos del programa están estructurados para probar la solidez del negocio desde múltiples ángulos: la viabilidad financiera, la escalabilidad del modelo, la claridad de la propuesta de valor, la capacidad de generar alianzas estratégicas y la coherencia entre el discurso de impacto y la operación real de la empresa.

Gescol no solo participó —completó cada reto. Y esa distinción importa más de lo que parece. En programas de incubación, no todos los seleccionados terminan el proceso. Algunos se quedan en el camino cuando los retos revelan brechas estructurales que el equipo no está preparado para cerrar. Que Gescol completara EAN Impacta fue la prueba de que su modelo no era frágil: podía sobrevivir el escrutinio académico y técnico de un programa diseñado para detectar exactamente ese tipo de debilidades.

 

EAN Impacta no simplemente reconoció a Gescol —la transformó. Lo que entró como tecnología con potencial, salió como empresa con estructura y lenguaje de escala.

Este reconocimiento fue también el que conectó a Gescol con el ecosistema de innovación bogotano —un paso necesario para una empresa que había nacido en Bucaramanga y que necesitaba ampliar su red más allá del entorno regional. La Universidad EAN tiene vínculos con organismos de cooperación internacional, fondos de inversión de impacto y redes de emprendimiento que operan a escala latinoamericana. Participar destacadamente en EAN Impacta no solo les dio una credencial —les abrió un mapa de conexiones que fue fundamental para lo que vendría después.

En retrospectiva, 2021 fue el año de la transición silenciosa: el momento en que Gescol dejó de ser una startup prometedora del sector calzado en Santander y empezó a ser una empresa de economía circular con lenguaje de impacto, red nacional y capacidad de hablar con actores de distintas escalas. Sin ese paso, el salto a Alemania en 2022 habría sido mucho más difícil —o quizás imposible.

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